Mujeres en el Folk 2019-11-30T10:03:12+01:00

Mujeres en el Folk

Entrevista a Aire Ahizpak

Fin de semana de folk, música tradicional y navideña en Vitoria-Gasteiz con el VII Festival Solidario Aitzina Folk, que continúa su programación hasta fin de año en distintos escenarios de la capital alavesa. El trío Aire Ahizpak abrirá la sección “Mujeres en el folk” del festival con el primer concierto, que tendrá lugar este sábado 30 de noviembre a las 20:30 h en Oihaneder. Protagonizado por las grandes voces femeninas de las tres hermanas de Urepel, Miren, Amaia y Paxkalin, que llevan 25 años cantando por ciudades y pueblos del País Vasco canciones de Xabier Lete, Benito Lertxundi, Mikel Laboa o Lourdes Iriondo, y también los bertsos de su famoso abuelo Xalbador. Las invitaciones están ya agotadas.

Entrevistamos a Amaia, la hermana mediana de este trío femenino.

¿Cómo empezasteis a cantar juntas?

No sólo hemos vivido desde pequeñas en un ambiente relacionado con la canción en nuestra comarca y pueblo, sino también en casa. Además, aita era bertsolari y a ama le gustaba cantar. Todavía recuerdo que siendo pequeñas, ya cantábamos las tres hermanas con ama.

¿Cómo ha evolucionado vuestra carrera en estos años?

La primera actuación que ofrecimos fue por casualidad; nuestro tío Daniel Xalbador se comprometió a cantar en el pueblo Makea. En el último momento tuvo algún problema que le impidió asistir. Así las cosas, nos preguntó si estaríamos dispuestas a sustituirle y le dijimos que sí. Así fue nuestro primer concierto en 1994. Luego, nos empezaron a llamar de distintos pueblos y, sin darnos cuenta, ya cantábamos de pueblo en pueblo. Actuábamos, sobre todo, en Lapurdi, Behe Nafarroa y Zuberoa, pero de vez en cuando también en Hegoalde. Así, en 2014, nuestros amigos del Kafe Antzokia de Bilbao nos animaron a grabar un disco, y de ese modo, quedaron grabadas las canciones de nuestra trayectoria musical.

Además de vuestro abuelo y vuestro padre, ¿quién ha influido más en vuestra música?
Hemos bebido de la fuente de la canción popular vasca y, cómo no, de los antiguos cantantes de Iparralde. Pero la nueva canción vasca que produjo el grupo Ez Dok Hamahiru también ha influido en nuestras canciones y, en especial, Lurdes Iriondo, Xabier Lete y Mikel Laboa.

¿Cuál ha sido vuestro principal reto durante esos años?
Nosotras no entendemos la canción tan solo como un ejercicio estético o romántico, sino como un instrumento de expresión y conservación de un pueblo y su cultura; desde esa motivación y sentimiento cantamos cada una de nuestras canciones. Tal y como se dice, tan importantes son las palabras que se cantan como la melodía de la canción, tanto en su significado como en su silencio verbal. Ante el riesgo que corre la canción en Iparralde de ser instrumentalizada únicamente como folclore, nosotras hemos intentado mantener la canción viva en todos sus sentidos; nuestra canción es el respiro de una lengua y un pueblo que luchan por su supervivencia.

Todas teneis una voz en el grupo, también un papel diferente en el grupo? ¿Cómo se complementan?
Antes que cantantes, somos tres hermanas; una la mayor, la del medio y la más joven. Por tanto, el lugar que ocupamos en el grupo y el rol de cada una no es una decisión artística, sino algo que hemos ido aprendiendo y mejorando durante la vida. En casa, antes de formarnos, cada una de nosotras tuvo que buscar su propia tonalidad.

¿Es difícil destacar cómo mujeres en el mundo del folk?
No sé si desmarcarse en el mundo de las mujeres es difícil, pero lo que sí es difícil es el propio mundo para las mujeres, porque no está pensado para que la mujer sea libre y viva con facilidad. En la práctica, las tres somos madres y eso mismo dificulta que podamos seguir el ritmo de los conciertos, al tener que conciliar la responsabilidad de la casa con la de las plazas.

¿Qué más se debería hacer para continuar difundiendo la cultura folk?

Para difundir la cultura popular, quizás habría que apartar el adjetivo ”popular”. Parece que existen dos culturas: la de primer nivel, que no necesita adjetivo alguno; y la de segundo nivel, la cultura popular, la de los txokos, por ello, tan amada. Esas definiciones resultan peligrosas, porque responden a una dominación política y cultural. Lo más importante para difundir la cultura popular es considerarla cultura, y entender que puede ser versátil.

Entrevista a The Friel Sister

Clare, componente del trío The Friel Sisters, que actuarán el 1 de diciembre en Artium, dentro del Festival Solidario Aitzina Folk de Vitoria-Gasteiz

“Nuestro tío tocaba en el grupo Simpleminds y escuchamos mucho ese tipo de música de pequeñas”

The Friel Sisters (Anna, Sheila y Clare) son jóvenes intérpretes de música tradicional nacidas y criadas en Glasgow (Escocia) pero con firmes raíces familiares en la región irlandesa de Donegal. Tocan canciones en inglés y en irlandés, muchas del repertorio familiar, y logran una interesante mezcla de violín, flauta y uilleann pipe.

Desde el lanzamiento de su álbum debut, han actuado en numerosos lugares y festivales en Europa, América y Asia, y como invitadas en el escenario o en giras de artistas como Altan, The Chieftains, Lúnasa, Sharon Shannon, The Máirtín O’Connor Trio, Cherish the Ladies, Solas y Fidil.

En 2016, las hermanas Friel ganaron el prestigioso Trophée Loïc Raison. En 2017 lanzaron su segundo álbum, ‘Before the Sun’ y el pasado mes de enero llenaron el recinto en su concierto Celtic Connections.

Hablamos con una de ellas, Clare, que el pasado mes de febrero recibió el Premio TG4 Joven músico del año 2018, siendo la primera persona en Escocia en recibir este premio.

– Vuestras raíces han pesado en vuestra trayectoria. ¿Haríais otro tipo de música que no sea folk?

Hemos crecido escuchando todo tipo de música, y escuchamos y amamos todos los géneros. Nuestro tío tocaba en el grupo Simpleminds y escuchamos mucho ese tipo de música de pequeñas. Nuestra familia es de Donegal, en el noroeste de Irlanda y tocamos la música desde allí. Es importante para nosotras mantenernos fieles a la música tradicional irlandesa porque es lo que amamos.

– Habéis pasado por dos festivales de folk hermanados con el nuestro, el Irish Fleadh de Cáceres y el Babieca Folk de Burgos. ¿Cuál es vuestra impresión? ¿Fueron vuestros primeros conciertos en España?

Sí, tocamos nuestro primer concierto en España en el Cáceres Irish Fleadh el pasado mes de octubre y nos encantó. Fue un festival increíble y la gente en España es muy amable y acogedora. ¡Es un placer para nosotras venir a tocar!

– Tenemos una sección especial en el festival llamada Mujeres en el Folk, para dar más visibilidad a las artistas en un sector en el que, como en otros, es más difícil destacar o trabajar como mujer. ¿Os ha pasado en vuestra carrera?

Para nosotros, la música y la canción en la tradición irlandesa se transmiten a través de las familias o en sesiones. Ser mujer en las sesiones nunca nos ha dado ningún problema, todos somos iguales y estamos ahí para tocar música. A nivel profesional, sin embargo, puede ser bastante diferente a veces.

– Nuestro festival Aitzina Folk se organiza a beneficio de la investigación de una enfermedad rara llamada ataxia telangiectasia. ¿Crees que la música debería estar más vinculada a las acciones solidarias?

¡Por supuesto! La música folk siempre ha tratado de dar voz a la gente, incluso más que la mayoría de las formas de arte. Solo puedes hablar con una sola voz para todas las personas, y puedes apoyar causas solidarias dándoles voz.

– ¿Qué es lo mejor de trabajar juntas, como hermanas?

Nos encanta trabajar juntas. Viajamos por todo el mundo tocando juntas. Como hermanas, nos conocemos muy bien y no tenemos miedo de hablar sobre algo entre las tres. ¡Facilita el trabajo y los viajes como grupo de música y nos divertimos! Cantamos al unísono, lo que significa que tenemos que estar muy sincronizadas, es lo que nos viene de forma natural. Anna y Sheila son gemelas y yo, Clare, soy tres años más joven, así que estamos muy unidas. También tenemos mucha suerte de viajar con otros músicos, un guitarrista y un músico de bouzouki que son algunos de nuestros amigos más cercanos. Tenemos mucha suerte porque todos amamos la música y nos llevamos muy bien.

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